Releía estos días de atrás un correo que encontré revolviendo entre mis archivos, en el que todo esto se translucía. Era el correo de un buen amigo, sensible a la materia sonora, de esos que poseen un sentido profundamente agudo de la percepción. Me hablaba del magistral toque de Salvador González, curdionero de Villanueva de Omaña y muy posiblemente último depositario del antiguo estilo de interpretar el Baile del país. Decía él, con muy certera mirada, que en su canción estaba el pasado de tantos pueblos leoneses, como un poso de la memoria, y sentía yo mientras leía, un tanto de pena y otro poco de resignación al pensar en lo escasamente reconocido que fue su trabajo. Es cierto que se le nombraba, y que se le hicieron menciones y homenajes, pero a la vez, no estoy muy seguro de que hubiera muchas personas con los conocimientos adecuados para valorar en su justa medida su asombrosa capacidad. No es, de todas formas, reprochable, pues el camino de ese conocimiento es arduo, fatigoso y apenas una vereda visible que se escora inadvertida a nuestro lado. Os diré que tampoco es un hecho aislado, sino que así ha sucedido siempre con la inmensa mayoría de los de su misma condición. Incluso diría que no es de los peores casos. Sea como fuere sí puedo deciros que a mi me ha dado tantos ratos de satisfación que quiero celebrarlo con vosotros dejando aquí una de las piezas que solíamos tocar siempre en nuestros encuentros. De las mas emblemáticas de su repertorio.
Apreciau collaciu Rodrigo, te leo con gusto, pero para poder compartir quiero que me lo mandes por telegram por whatsapp por X o por otros medios. Quiero decir, por e-mail lo leo y solo se lo puedo pasar de una en uno a la gente de la que tengo correo y con los que sé que son de León o podrían estar interesados, de otras formas lo puedo compartir de forma más universal. Abrazu campeón