Para ser sinceros, hay una cosa que a un músico como yo le suele gustar, porque, bromas aparte, despeja la duda eterna de si habrá sido acertada la música que en su día allí dejaste, y es que te vuelvan a llamar. La lógica prácticamente te obliga a pensar que la última vez debió de parecerles oportuno, por lo menos a los responsables de la organización del concierto porque, ¿de qué otro modo tendría sentido volver a contar contigo? Es entonces cuando te traiciona el pensamiento y empiezan a aparecer decenas de otros motivos que como ya os dije, bromas aparte, no se sostienen de ninguna manera sólida… Y os preguntaréis por qué de esta naturaleza tanta confesión, y os diré que no es sino porque a menudo vuelvo a ser requerido en muchos lugares en los que ya estuve. Es por ejemplo el caso del concierto que aquí os vengo a anunciar, en Priaranza de la Valduerna, este próximo domingo 27 de septiembre, a eso de las 19:30 horas, en la ermita del lugar. Metidos ya en el asunto de las confesiones, os diré que estas cosas traen otros dolores menores, como el miedo a hacerlo peor, o incluso mal, o a dejar en una situación difícil a quien ha estimado oportuno, y así lo ha defendido, que tú estuvieras allí una vez mas. Lo del ser humano no tiene nombre…
Oye, y no hay manera de que anuncies tus conciertos con algo más de antelación? Me encantaría oírte y verte en vivo pero estoy un poco lejos de León y necesito así como un par de meses para organizarme un viaje a España y a León. Un abrazo
Hola David, gracias por tu comentario. Te escribo por privado y te envio algunas fechas… un saludo