Para ser sinceros, hay una cosa que a un músico como yo le suele gustar, porque, bromas aparte, despeja la duda eterna de si habrá sido acertada la música que en su día allí dejaste, y es que te vuelvan a llamar. La lógica prácticamente te obliga a pensar que la última vez debió de parecerles oportuno, por lo menos a los responsables de la organización del concierto porque, ¿de qué otro modo tendría sentido volver a contar contigo? Es entonces cuando te traiciona el pensamiento y empiezan a aparecer decenas de otros motivos que como ya os dije, bromas aparte, no se sostienen de ninguna manera sólida… Y os preguntaréis por qué de esta naturaleza tanta confesión, y os diré que no es sino porque a menudo vuelvo a ser requerido en muchos lugares en los que ya estuve. Es por ejemplo el caso del concierto que aquí os vengo a anunciar, en Priaranza de la Valduerna, este próximo domingo 27 de septiembre, a eso de las 19:30 horas, en la ermita del lugar. Metidos ya en el asunto de las confesiones, os diré que estas cosas traen otros dolores menores, como el miedo a hacerlo peor, o incluso mal, o a dejar en una situación difícil a quien ha estimado oportuno, y así lo ha defendido, que tú estuvieras allí una vez mas. Lo del ser humano no tiene nombre…
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Rodrigo Martínez Dúo en Priaranza de la Valduerna.
Bien sabido es que en esta tierra son solo los ríos los que dan nombre a los lugares. Los ríos o las montañas. Nada se escapa a su presencia y todo lo atraviesan con su caprichosa mano. Son la esencia del territorio en su fecundidad, el confín mismo de la necesidad y solo ven su tarea usurpada por la nieve o el fuego, meteoros que ocupan su reflejo, la otra cara, el envés de esta tierra, el cielo. Así, los lugares toman el nombre de ellos, y los sitios, más pequeños, del cielo. Es por eso que a un lado de la ladera le llaman solana, y al otro, bajo las breñas, abeseo. Si hablamos de un territorio más amplio, un país, lo llamamos por ejemplo Valduerna, el valle del rio Duerna. En este lugar hay un sitio que le llaman Priaranza, (quizás sea cierto eso de que se refiere a el lugar donde abrevaban los caballos, otra vez el rio), al que hemos sido convocados para tocar, Sofía Miguélez y un servidor, este próximo domingo día 28 de septiembre a eso de las 18:30 h en la iglesia del lugar… ¡aguardámosvos!, quizás salgamos de dudas de todos estos asuntos nominales.