Releía estos días de atrás un correo que encontré revolviendo entre mis archivos, en el que todo esto se translucía. Era el correo de un buen amigo, sensible a la materia sonora, de esos que poseen un sentido profundamente agudo de la percepción. Me hablaba del magistral toque de Salvador González, curdionero de Villanueva de Omaña y muy posiblemente último depositario del antiguo estilo de interpretar el Baile del país. Decía él, con muy certera mirada, que en su canción estaba el pasado de tantos pueblos leoneses, como un poso de la memoria, y sentía yo mientras leía, un tanto de pena y otro poco de resignación al pensar en lo escasamente reconocido que fue su trabajo. Es cierto que se le nombraba, y que se le hicieron menciones y homenajes, pero a la vez, no estoy muy seguro de que hubiera muchas personas con los conocimientos adecuados para valorar en su justa medida su asombrosa capacidad. No es, de todas formas, reprochable, pues el camino de ese conocimiento es arduo, fatigoso y apenas una vereda visible que se escora inadvertida a nuestro lado. Os diré que tampoco es un hecho aislado, sino que así ha sucedido siempre con la inmensa mayoría de los de su misma condición. Incluso diría que no es de los peores casos. Sea como fuere sí puedo deciros que a mí me ha dado tantos ratos de satisfación que quiero celebrarlo con vosotros dejando aquí una de las piezas que solíamos tocar siempre en nuestros encuentros. De las más emblemáticas de su repertorio.
Muchos preguntáis cuando se podrá ver en pantalla grande nuestro pequeño documental de nombre Ruchare, y me complace comunicarles que ese momento ha llegado. Será en el lugarín de San Pedro Bercianos dentro de las actividades de su magnífico y muy recomendable Festival Suco (si no lo conocen no deberían de perdérselo porque es harto interesante). Artistas por doquier, murales, talleres, instalaciones, arte rural, huerta, música… en definitiva una verdadera maravilla de reunión, que este año ha tenido a bien hacer pública nuestra pequeña película sobre las músicas tradicionales de la provincia, que sera exhibido en el lugar mencionado este próximo domingo 14 de Septiembre a las 19:00 horas, con presencia de los directores y coloquio abierto a la participación, espontáneo y afable…os esperamos!!!
Tocar es un placer. Hacer la música, un ritual íntimo de profunda significancia, siempre es hacia uno mismo, y este hecho lo convierte en un acto de soledad ante la intemperie del mundo que sucede en un estado de puro abandono, donde a veces brilla un vínculo cómplice con la tribu musicante. A mi me sucede a menudo y así creo que sucederá este sábado (13 de julio). Os preguntareis ¿por que? y yo os lo voy a contar: voy a Santa Marina del Sil a echar unos cantares de lo nuestro entre algunas actividades culturales que tienen preparadas la gente del lugar…he sido convocado allí por la otra tribu, la del pais, y espero encontrarme con el mi buen amigo Domingo Sutil, que es pura sabiduría antigua, la imperecedera, y posee la voz arcana del tiempo y un reposo antiguo en el cantar que se caga la perra. Y si nada se tuerce, raro seria, acabaremos echando un gutín y unos cantares para el auditorio presente. Y esto en si mismo ya es un acto revolucionario… ¡No os confundais!!, aunque parezca una contradición, es simplemente un hecho irrefutablemente inexplicable… A las 19:30h empezamos.