Releía estos días de atrás un correo que encontré revolviendo entre mis archivos, en el que todo esto se translucía. Era el correo de un buen amigo, sensible a la materia sonora, de esos que poseen un sentido profundamente agudo de la percepción. Me hablaba del magistral toque de Salvador González, curdionero de Villanueva de Omaña y muy posiblemente último depositario del antiguo estilo de interpretar el Baile del país. Decía él, con muy certera mirada, que en su canción estaba el pasado de tantos pueblos leoneses, como un poso de la memoria, y sentía yo mientras leía, un tanto de pena y otro poco de resignación al pensar en lo escasamente reconocido que fue su trabajo. Es cierto que se le nombraba, y que se le hicieron menciones y homenajes, pero a la vez, no estoy muy seguro de que hubiera muchas personas con los conocimientos adecuados para valorar en su justa medida su asombrosa capacidad. No es, de todas formas, reprochable, pues el camino de ese conocimiento es arduo, fatigoso y apenas una vereda visible que se escora inadvertida a nuestro lado. Os diré que tampoco es un hecho aislado, sino que así ha sucedido siempre con la inmensa mayoría de los de su misma condición. Incluso diría que no es de los peores casos. Sea como fuere sí puedo deciros que a mí me ha dado tantos ratos de satisfación que quiero celebrarlo con vosotros dejando aquí una de las piezas que solíamos tocar siempre en nuestros encuentros. De las más emblemáticas de su repertorio.
Se lo decía siempre en nuestros encuentros furtivos por las calles de Astorga, en algún barín del Húmedo o a la sombra de alguna derruida tapia de Cepeda… ¡Abelón!, -así le llamo yo- mira a ver si nos juntamos, que nos va a prestar, ya lo verás. Y un buen día me llamó, así como que no quiere la cosa, con la disposición de llevarlo a cabo. Se buscó la fecha, el lugar ya lo teníamos hablado, y lo encaminamos de viva voz. Después llegaron para mí días de mucha labor, de mucho calor, y más tarde los fuegos con esa falsa niebla cargada de cernada. Parecía como si ya nada quedara de aquel acuerdo nuestro, pero era sólo eso, un parecer, pues en el alma estaba nuestro empeño, y así, nosotros mismos, los culpables, Abel Aparicio y un servidor, decidimos hacer visible este juguete poético-musical que nos traemos entre manos. Será el próximo sábado 8 de noviembre a las 17:45 horas en la Casa del Parque de Babia y Luna, en el fermoso lugarín de Riolago de Babia.
Se calientan ya los viajeros en el bar Ferecor, a la espera de este nuevo «Tren de voces» que arribará a la parroquia mentada mañana jueves 30 de enero a las 20:00h. Como siempre vendremos en el correo cajabaja, Víctor M. Diez y un servidor, pero esta vez no venimos solos si no que nos acompañará Alberto Flecha como maestro de ceremonias, para poner en el mapa a la mas transgresora de nuestras fiestas: o entroido, el antroxu, el antruido o, como nos la hemos hecho llamar, «El antruejo», con su sequito de guirrios, gomias, vieyas y toros, la madama, las comadres y demás elementos del nuestro arcano bestiario. Lo dicho, si no te perdiste los anteriores no deberías faltar a este, y si es la primera vez que oyes algo de este aquelarre buen momento pa subirse al carro, ¿o deberia decir tren?. Os esperamos.
¡¡Que locura!! Apenas han pasado unas pocas semanas del último «Tren de voces» y ya estamos aquí con otra retahíla de cuentos y cantos, una nueva riestra de personajes pululando por las cercanías del andén del Ferecor que traeremos a la memoria el señor Víctor M. Díez y un servidor, caja baja nos dicen. Dijo uno: es el jueves 23 de diciembre, víspora de nochebuena. Gritó otro: «Y se armó el belén» lo llaman. Y un tercero: a las 20:00h empieza el lío. Y luego todos a coro, como si fueran querubines, terminaron vociferando que no se lo perderían por nada del mundo. Es lo que tiene el adviento, que se va de celebración en celebración y acaba uno hasta arriba.
Este dúo nuestro del poeta que quería ser músico y el músico que quería ser poeta (me refiero por supuesto a caja baja) vuelve a las tablas con la pieza «Madre madreña», un homenaje a nuestras abuelas y por ende a la voz femenina en general, que estrenamos en tierras del Órbigo hace un buen puñado de meses y que este próximo sábado 21 de diciembre, a las 19:00 horas volveremos a ofrecer en La Casona de San Feliz de Torío, al abrigo de una buena calefacción y para todos los públicos que tengan a bien acercarse por el lugar, y así de a poco vamos dando la bienvenida a la luz, celebrando este solsticio invernal que si no me equivoco habrá tenido lugar esa misma mañana a las 10 horas 21 minutos…
Con esta hermosa foto que me hizo el maestro Juan Marigorta os anuncio que he sido convidado por la Fundación Cerezales Antonino y Cinia para participar, cumpliendo funciones de catalizador, en una suerte de filandón que lleva por título «Rabeladas al viento» y que ha sido programado con motivo de la actual exposición del señor Abelardo Gil-Fournier, cuyo encabezamiento reza «La balsa. Tres actos para una intemperie». El asunto, que se celebrará en la misma fundación, dará comienzo a las 18:00 horas del viernes 2 de febrero, y podeis acudir a él solicitando previamente la inscripción a través del
Vuelvo a unir fuerzas con mi buen amigo Oscar Fierro para llevar a las tablas nuestro cariñoso espectáculo sobre la tradición de la lana aderezado con algunas músicas del país relacionadas con el asunto. Será este próximo miércoles 9 de agosto en el salón del pueblo del lugar de Mozóndiga a las 18:30 horas. Todos los procesos y aperios necesarios desde el mismo esquileo de la oveja a la confección de una prenda, pasando por los consabidos, lavar, cardar, filar, enmadejar etc… Para muchos lo recordaremos, para otros lo desvelaremos, pero lo que es seguro es que para todos será interesante. En definitiva, traeremos a nosotros ese lugar de la memoria que llamamos filandón.