Releía estos días de atrás un correo que encontré revolviendo entre mis archivos, en el que todo esto se translucía. Era el correo de un buen amigo, sensible a la materia sonora, de esos que poseen un sentido profundamente agudo de la percepción. Me hablaba del magistral toque de Salvador González, curdionero de Villanueva de Omaña y muy posiblemente último depositario del antiguo estilo de interpretar el Baile del país. Decía él, con muy certera mirada, que en su canción estaba el pasado de tantos pueblos leoneses, como un poso de la memoria, y sentía yo mientras leía, un tanto de pena y otro poco de resignación al pensar en lo escasamente reconocido que fue su trabajo. Es cierto que se le nombraba, y que se le hicieron menciones y homenajes, pero a la vez, no estoy muy seguro de que hubiera muchas personas con los conocimientos adecuados para valorar en su justa medida su asombrosa capacidad. No es, de todas formas, reprochable, pues el camino de ese conocimiento es arduo, fatigoso y apenas una vereda visible que se escora inadvertida a nuestro lado. Os diré que tampoco es un hecho aislado, sino que así ha sucedido siempre con la inmensa mayoría de los de su misma condición. Incluso diría que no es de los peores casos. Sea como fuere sí puedo deciros que a mí me ha dado tantos ratos de satisfación que quiero celebrarlo con vosotros dejando aquí una de las piezas que solíamos tocar siempre en nuestros encuentros. De las más emblemáticas de su repertorio.
Se lo decía siempre en nuestros encuentros furtivos por las calles de Astorga, en algún barín del Húmedo o a la sombra de alguna derruida tapia de Cepeda… ¡Abelón!, -así le llamo yo- mira a ver si nos juntamos, que nos va a prestar, ya lo verás. Y un buen día me llamó, así como que no quiere la cosa, con la disposición de llevarlo a cabo. Se buscó la fecha, el lugar ya lo teníamos hablado, y lo encaminamos de viva voz. Después llegaron para mí días de mucha labor, de mucho calor, y más tarde los fuegos con esa falsa niebla cargada de cernada. Parecía como si ya nada quedara de aquel acuerdo nuestro, pero era sólo eso, un parecer, pues en el alma estaba nuestro empeño, y así, nosotros mismos, los culpables, Abel Aparicio y un servidor, decidimos hacer visible este juguete poético-musical que nos traemos entre manos. Será el próximo sábado 8 de noviembre a las 17:45 horas en la Casa del Parque de Babia y Luna, en el fermoso lugarín de Riolago de Babia.
Ya lo habláramos alguna vez. ¡Sí!, en encuentros por aquí o por allá. Lo comentábamos a veces. Que había que juntarse, que sería cosa fácil preparar un conciertín, que si tú tocas unas, que si yo toco otras, que luego hacemos otras tres o cuatro juntos… esas cosas… y así se fue pasando el tiempo hasta que un día de primeros de este año le pusimos remedio. Remedio porque la cosa fue a más, y decidimos preguntar en el teatro si les parecía bien la idea, con tan mala suerte, que sin comerlo ni beberlo nos dieron una fecha, y ya no podíamos echarnos atrás. Luego la cosa fue como era esperable, lo dejamos todo pa última hora, y en dos o tres ensayos, y unos cuantos emails de por medio, preparamos un programa que es el que aquí os traemos. Pero no lo voy a contar yo, que lo cuente el pequeño texto que preparamos para la ocasión. Dice así: De la voz honda que brota de una tonada universal e íntima, de la mirada que recoge la memoria con manos nuevas, nace, como un abrazo, el encuentro entre Ún de Grao y Rodrigo Martínez. Dos músicos que dialogan con el pasado sin nostalgias, que atraviesan la tradición con una sensibilidad contemporánea, sin grandes artificios, pero con una contundente carga expresiva. Su propuesta, entre la reconstrucción y la invención, transforma el escenario, aura de la música, en un espacio íntimo, vibrante y catártico, donde la tradición se vuelve presente. Qué más os puedo decir. Pues lo tocante a la información básica. Que será el próximo jueves 16 de octubre, en el Teatro El Albéitar de la ciudad de León, a las 20:30 horas, que ya podéis haceros con las entradas (10€) de manera anticipada en el Music Center de la plaza mayor o en la Cervecería Céltica, así como en taquilla media hora antes del concierto, y que, he de decirlo yo aquí, Jose es un musicazo como la copa de un pino
Conversación y tocadera, pues llevaremos un buen feje de instrumentos y tocaremos largo y tendido. Todo centrado en el noroeste, sobretodo León y Zamora, territorios que conocemos y practicamos asiduamente. El evento, que esta incluido en las actividades programadas para el festival Villar de los Mundos, tendrá lugar en la ciudad de Ponferrada, concretamente en el salón de actos de la sede de la Uned, este próximo viernes 10 de octubre a las 17:00 horas, con entrada gratuita hasta completar aforo. No os perdáis este espontáneo conversatorio musical con vocación de concierto que vamos a armar Luis y yo a la caída. Arimaivos.
¿Qué hacemos de lo que se evapora desde los dedos y toma vida en forma de música si el lugar en que habitamos se ha convertido en un erial quemado y maltrecho? ¿Qué hacemos de ello? No sabría qué deciros… pero si sé que lo que suena ha de permanecer, pues su importancia como motor no tiene sustituto. Así lo han entendido también en Villar de los Barrios, donde imaginan otros mundos, mundos en que los fuegos sólo invaden los corazones y alimentan con su entregada solitud el alma de la tribu. Por eso llevaremos a cabo su festival, que ya es nuestro, Villar de los Mundos. No voy solo, que estaréis muchos de vosotros, pero vendrá también mi hermano Eloy, como un afilador y paragüeiro que trae nuevos sueños de lluvia en su zanfona desde Galicia. Y así, comenzarán de nuevo a espelechar las arboledas, el montuno cantueso y el piorno albar, en la misma tarde del domingo 27 de septiembre, a eso de las 19:30 horas en un lugar como de ensueño, un espacio mágico en lo profundo de Villar de los Barrios. Tenéis
Creo que ya lo dije en esta página alguna vez: agosto frio al rostro. Apunta hacia lo seruendo, ya se intuye de a ratos la levedad de una luz postrera, tenue como el tintineante último fulgor de una estrella que languidece. Se percibe en lo efímero de los encuentros de las paisanas a la atardecida, que se recogen porque empiezan a notar un noseque en los huesos, y se dicen unas a otras que ya se conocen los días, como lo dicen a últimos de enero. Así ha sucedido siempre, y así seguirá sucediendo, en este ciclo de memorias que no son más que un eco de la muerte que va poco a poco royendo la vida. Sentir cómo le entra a uno una murnia por los pies que le invade el corazón, pero es dulce como un beso inesperado de juventud, y produce un suave gozo en el alma. Mas no se puede ocultar la condición de animal como ser humano, que se reconoce así mismo en una suerte de abandono que lo reafirma… Por eso, y sabiendo que no somos ajenos a lo que aquí se ha dicho, más incluso si es verdad que por músicos pudiera ser que una sensibilidad más profunda tuviéramos, caemos en el amoroso vicio de juntarse por estas fechas. Los que de nuevo tienen de nuevo y los que de viejo gustan de reencontrarse. Así es cómo de a poco vamos sintiendo estos últimos conciertos del mes, como este que hoy aquí he venido a contar de la Casona de Sierra Pambley en el muy hermoso lugar de Villablino, que acontecerá en el presente mes, día 30 pa más señas, del trío (Jaime, Sofia e mais eu) con Víctor M. Diez, y que se hará efectivo exactamente a las 20:30 horas del mencionado día. Quede dicho aquí, en este extraño verano de fuegos que ha ido destruyendo con su afilada mano la tierra que habitamos. Su obstinado empeño es mi memoria.
«El estreno de Ruchare ofrece una inmersión en la tradición oral leonesa a través de un documental y un disco únicos»
Mamina querida…vaya libro más guapo y más completo que acaba de sacar Víctor M. Díez. Toda su poesía reunida. Un cúmulo de piezas maestras, versos de un arte mayúsculo como la copa de un vino que si no habéis leído no deberíais perderos. A mí, que tuve la suerte de toparme con ellos hace un buen puñado de años, me siguen emocionando como el primer día. El caso es que una tarde que Víctor vino a cacharrear a casa conmigo como de costumbre, trajo bajo el brazo «A un amanecer, otro crepúsculo», que así se llama, y hablamos de celebrarlo como se merece. Y de esta manera lo fue pergeñando poco a poco, y como esos versos suyos no se sabe bien si son poesía o música (quizás sea lo mismo, de hecho lo mismo da), dió rapidamente con la forma del evento: un concierto presentación, con los amigos, que pa eso son buenos músicos. SIN RED, Angela Davis y un servidor acompañaremos al maestro Víctor M. Díez este próximo jueves 27 de marzo en el Teatro Albéitar a eso de las 20:30 horas. ¿No os lo perderéis, verdad?
Hoy es un día especial. Viene Miguel Bermejo desde Zamora a presentar una de nuestras obras inspiracionales, de la que tantas veces nos hemos hecho eco, y que dormía ese otro sueño de los justos en las cavernas de lo clandestino. Es allí donde por suerte a veces asomamos como si de una maldición se tratara, siendo sin embargo esto un espejismo, pues es el lugar en el que habita lo hermoso, y que es por fuerza también un poco truculento. El lugar que recuerdo es del alma, un lugar al que no podemos retornar, pero al que veo por el rabillo del ojo al abrir las páginas de este libro, y que reivindico con un ímpetu atormentado, pues es para mi lo mas parecido a una casa. Su ausencia…un recuerdo de la muerte. Hoy aquí lo llamamos «Todos los colores del negro» pero como los dioses pretéritos ha sido invocado con otros nombres. Habéis de haceros con él, solo así sabréis si aún estáis a tiempo y sois sensibles a la verdad, o por el contrario ya no podéis volver del amasijo de pura ferralla que ha invadido como una sombra nuestro aposento. Si queréis comprárselo a Miguel y ver como ponemos un poco de nuestro sonido a sus palabras, podéis hacerlo este Domingo 16 de marzo en el Ferecor, a las 13:00 horas. Se que me repito, pero no ir sería un tremendo error que a buen seguro no queréis cometer.