«Prencipiu», III entrega de RM Troupe para la serie Port of Spain.

A esas alturas del concierto ya estábamos plenamente poseídos por el espíritu del monte. Practicábamos caminos desconocidos, pero con la certeza de quien se sabe consciente del destino. Envueltos en un amasijo de musgo y óxido deambulábamos entre campos de centeno y vaguadas toscas, atravesando una tras otra en este empeño cercas de espino y sebes, como murias del corazón. La luz atardecida, ya casi noche, se posaba dulcemente en la flauta de sabugueiro, y el pandero, cruel como nuestra primera incursión en el valle. Parecía un final y era sin embargo Prencipiu.

«Port of Spain», la nueva trilogía videográfica de R.M. Troupe.

Surgió como surgen las cosas inesperadas, de improviso, sin mucha preparación y con la frescura de lo espontáneo, realimentando así la propia naturaleza improvisatoria de este trío tan poliédrico al que nos vimos abocados. Habían preparado un poco el escenario, algo sencillo, y en medio de la prueba empezó a llegar el público de a poco. Eran la mayoría músicos. Uno de ellos se afanaba en preparar la cámara con la que llevaría a cabo su fechoría. Y así, durante el concierto, con un estilo que rozaba ligeramente los preceptos de Dogma, fue como nos arrancó una serie de piezas a la que pusimos el nombre del lugar: Port of Spain. Fue un retrato furtivo y un poco cruel, pero en cualquier caso verdadero, obligados a la desnudez por el cansancio que traíamos. Decidme si miento, pues aquí os traigo una de las piezas. La primera.